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sábado, 11 de julio de 2015
domingo, 10 de mayo de 2015
LA COPA DE LA VIDA. Irene Villa
LA COPA DE LA VIDA
La vida es una copa plena de felicidad, pero nunca se te da llena.
Te dan un sorbito de vez en cuando, un sorbito que tienes que ir llenando, gota a gota, todos los días, para sobrevivir.
No te la pases gimiendo tus desgracias, pronosticando tragedias imaginarias o asustado por males que probablemente nunca lleguen.
Nacemos para luchar por la felicidad… para crearla, para construirla a pesar de tristezas, desencantos, errores, malas jugadas e irremediables imprevistos.
La felicidad no se encuentra en bienes y placeres. Se actúa bien y ella sola se va presentando. La felicidad no es estar añorando todo lo que nos falta, sino acoplarnos a todo: lo que tenemos y lo que no tenemos.
No vendas tu felicidad: ¡regálala! No busques fórmulas sencillas ni baratas para tenerla.
Ingredientes de la felicidad:
Compartir lo que tienes.
Amar sin exigencias.
Perdonar sin cicatrices.
Aceptar sin perfecciones.
Agradecer lo que te dan.
Y no rendirte ¡nunca!
Todo tiene que ir armonizando.
Del panal, un poquito de miel.
Del mar, un poquito de sal.
De la vida, un toque de optimismo.
De la imaginación, sueños.
Del dolor, raíces fuertes.
Y de la fe, solidez de ¡roca!
No somos felices, porque no sabemos cómo llenar nuestra copa, porque no damos a la vida todo lo que podemos darle y esperamos, a veces ingenuamente, que la vida nos regale… pero sin pagar el precio.
No olvidemos que la mejor manera de ser feliz es ocuparse de que otros lo sean, de servir. Demos mucho de nosotros y la felicidad llegará sola.
¡Llenemos nuestra copa! y deleitémonos siendo ¡Felices!
La vida es una copa plena de felicidad, pero nunca se te da llena.
Te dan un sorbito de vez en cuando, un sorbito que tienes que ir llenando, gota a gota, todos los días, para sobrevivir.
No te la pases gimiendo tus desgracias, pronosticando tragedias imaginarias o asustado por males que probablemente nunca lleguen.
Nacemos para luchar por la felicidad… para crearla, para construirla a pesar de tristezas, desencantos, errores, malas jugadas e irremediables imprevistos.
La felicidad no se encuentra en bienes y placeres. Se actúa bien y ella sola se va presentando. La felicidad no es estar añorando todo lo que nos falta, sino acoplarnos a todo: lo que tenemos y lo que no tenemos.
No vendas tu felicidad: ¡regálala! No busques fórmulas sencillas ni baratas para tenerla.
Ingredientes de la felicidad:
Compartir lo que tienes.
Amar sin exigencias.
Perdonar sin cicatrices.
Aceptar sin perfecciones.
Agradecer lo que te dan.
Y no rendirte ¡nunca!
Todo tiene que ir armonizando.
Del panal, un poquito de miel.
Del mar, un poquito de sal.
De la vida, un toque de optimismo.
De la imaginación, sueños.
Del dolor, raíces fuertes.
Y de la fe, solidez de ¡roca!
No somos felices, porque no sabemos cómo llenar nuestra copa, porque no damos a la vida todo lo que podemos darle y esperamos, a veces ingenuamente, que la vida nos regale… pero sin pagar el precio.
No olvidemos que la mejor manera de ser feliz es ocuparse de que otros lo sean, de servir. Demos mucho de nosotros y la felicidad llegará sola.
¡Llenemos nuestra copa! y deleitémonos siendo ¡Felices!
jueves, 30 de abril de 2015
Menos obligación y mucha más ilusión. EL PAÍS SEMANAL
Desde este enlace podréis llegar a las páginas del complemento "EL PAÍS SEMANAL", y a este artículo *Menos obligación y mucha más ilusión*, que os ayudará a comprender porqué a veces nos angustiamos ante los requerimientos de los demás y nos llenamos de ansiedad, y como podemos evitarlo.
http://elpais.com/elpais/2013/03/15/eps/1363368122_020508.html?id_externo_rsoc=FB_CM
También podréis acceder a otras páginas y artículos del complemento semanal, realmente muy interesantes.
martes, 21 de abril de 2015
Cinco pasos para sanar nuestras heridas emocionales.
Desde este enlace podéis acceder a esta revista, *La Mente es Maravillosa* y consultar este tema y otros que contiene, tan interesantes como este.
http://lamenteesmaravillosa.com/5-pasos-sanar-nuestras-heridas-emocionales/
http://lamenteesmaravillosa.com/5-pasos-sanar-nuestras-heridas-emocionales/
domingo, 19 de abril de 2015
Consejos para la vida a los 90.
La Sra Regina Brett, al llegar a los 90 años, escribió estos maravillosos consejos:
- La vida no es justa, pero aún así es buena.
- La vida es demasiado corta para perder el tiempo lamentándose.
- Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Mantente en contacto.
- No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo.
- Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.
- Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.
- Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.
- No compares tu vida con la de otros. No tienes ni idea de cómo es su travesía.
- Si una relación tiene que ser secreta, mejor no tenerla.
- Respira profundamente. Eso calma la mente.
- Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o alegre.
- Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Pero la segunda sólo depende de ti.
- Cuando se trata de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un "no" por respuesta.
- Enciende las velas, utiliza las sábanas bonitas, ponte la lencería cara. No la guardes para una ocasión especial. Hoy es ese día especial.
- Sé excéntrico ahora. No esperes a ser viejo.
- El órgano sexual más importante es el cerebro.
- Nadie es responsable de tu felicidad, sólo tú.
- Enmarca todo supuesto "desastre" con estas palabras: "En cinco años, ¿esto importará?"
- Perdónales todo a todos.
- No te incumbe lo que las otras personas piensen de ti. Ni te preocupes por eso.
- El tiempo sana casi todo.
- Por más buena o mala que sea una situación,.......... algún día cambiará!!!!
- No te tomes nada tan en serio.
- No cuestiones la vida. Sólo vívela y aprovéchala al máximo hoy.
- Llegar a viejo es mejor que la alternativa.... "morir joven".
- Todo lo que verdaderamente importa al final, es que hayas amado.
- Sal todos los días. Los milagros están esperando en todas partes.
- Si juntáramos nuestros problemas y viéramos los montones de los demás, querríamos los nuestros.
- La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.
- Lo mejor está aún por llegar.............. fe y adelante.
- No importa cómo te sientas.... arréglate y preséntate.
- Cede.
- La vida no está envuelta con un lazo, pero sigue siendo un regalo.
Regina Brett
Escribió esto a los 90 años en "The Plain Dealer", Cleveland, Ohio.
miércoles, 28 de enero de 2015
Enamórate de un hombre de verdad.
Enamórate de un hombre de verdad.
Si algún día llegas a leer estas palabras, quiero pedirte unos minutos de tu tiempo... para tratar de explicarte. No puedo pedirte que te enamores de un extraño, eso es absurdo; pero, quiero pedirte que, al momento de entregar tu corazón, lo hagas a sabiendas de que quien está a tu lado, es un hombre que sabrá amarte y apreciarte por la mujer que eres.
Quiero pedirte, que te enamores de un hombre de verdad; uno, que te persiga con la mirada, como un león hambriento; y que, se pierda en el brillo de tus ojos, aún en la oscuridad. Enamórate de un hombre, para el cual tú seas la única mujer en este mundo; y que sea capaz de construirte un castillo, aún solo tenga un lápiz y papel.
No puedo pedirte que te enamores de un hombre que lo haga todo; sin embargo, te pido que te enamores de un hombre que esté dispuesto a hacerlo todo por ti. Quiero que te enamores de un hombre con la suficiente hombría para cocinar por las noches, o cuando estés cansada. Un hombre que pueda coser un botón de tu blusa favorita, para que puedas llegar a tiempo a esa reunión; y, por qué no, que te diga al oído que: todo estará bien.
Enamórate de un hombre que valore a Dios, a la familia y los amigos. Pues en la vida, necesitará de todos ellos. Y, si es un ladrón, procura que te robe solo algunos besos; pues, ya te habrá robado el corazón. Quiero que te enamores de aquel que acaricie tu rostro y juegue con tu pelo, así sabrás que su mente está solo contigo. Cualquiera puede decir un “te amo”; pero, el amor se demuestra cada día, y en los pequeños: “te quiero”.
Quiero que te enamores de un hombre que procure llenarte de alegría; y que te haga sonreír, aún en tus días más difíciles. Enamórate de aquel hombre, que no se aproveche de ti, ni aún en tus momentos de vulnerabilidad. Un verdadero hombre te respetará, incluso, cuando tu no quieras. Enamórate de un hombre que no haga alarde de los bienes que tiene; sino, que sepa apreciar aquello que ha vivido, las personas con las cuales ha compartido y las experiencias que ha acumulado.
Enamórate de alguien a quien le guste cocinar y ejercitarse, así tendrás la excusa perfecta para comer tus caprichos; y luego, pasar el tiempo juntos: “quemando esas calorías”. Quiero que te enamores de un hombre que esté dispuesto a llevarte la contraria; y, que tenga un punto de vista distinto al tuyo. Así, en la salud, la distancia o la enfermedad, sabrás que siempre podrás contar con alguien que estará a tu lado: a pesar, de cualquier diferencia.
Enamórate de un hombre que te tenga presente a cada momento del día; y que te llene de detalles. Un hombre, que jamás te oculte lo que siente; y te diga, lo que necesitas saber. Quiero que te enamores de alguien que sepa escucharte, aún en el sórdido silencio del olvido.
Quiero pedirte, que te enamores de un hombre de verdad; uno, que te persiga con la mirada, como un león hambriento; y que, se pierda en el brillo de tus ojos, aún en la oscuridad. Enamórate de un hombre, para el cual tú seas la única mujer en este mundo; y que sea capaz de construirte un castillo, aún solo tenga un lápiz y papel.
No puedo pedirte que te enamores de un hombre que lo haga todo; sin embargo, te pido que te enamores de un hombre que esté dispuesto a hacerlo todo por ti. Quiero que te enamores de un hombre con la suficiente hombría para cocinar por las noches, o cuando estés cansada. Un hombre que pueda coser un botón de tu blusa favorita, para que puedas llegar a tiempo a esa reunión; y, por qué no, que te diga al oído que: todo estará bien.
Enamórate de un hombre que valore a Dios, a la familia y los amigos. Pues en la vida, necesitará de todos ellos. Y, si es un ladrón, procura que te robe solo algunos besos; pues, ya te habrá robado el corazón. Quiero que te enamores de aquel que acaricie tu rostro y juegue con tu pelo, así sabrás que su mente está solo contigo. Cualquiera puede decir un “te amo”; pero, el amor se demuestra cada día, y en los pequeños: “te quiero”.
Quiero que te enamores de un hombre que procure llenarte de alegría; y que te haga sonreír, aún en tus días más difíciles. Enamórate de aquel hombre, que no se aproveche de ti, ni aún en tus momentos de vulnerabilidad. Un verdadero hombre te respetará, incluso, cuando tu no quieras. Enamórate de un hombre que no haga alarde de los bienes que tiene; sino, que sepa apreciar aquello que ha vivido, las personas con las cuales ha compartido y las experiencias que ha acumulado.
Enamórate de alguien a quien le guste cocinar y ejercitarse, así tendrás la excusa perfecta para comer tus caprichos; y luego, pasar el tiempo juntos: “quemando esas calorías”. Quiero que te enamores de un hombre que esté dispuesto a llevarte la contraria; y, que tenga un punto de vista distinto al tuyo. Así, en la salud, la distancia o la enfermedad, sabrás que siempre podrás contar con alguien que estará a tu lado: a pesar, de cualquier diferencia.
Enamórate de un hombre que te tenga presente a cada momento del día; y que te llene de detalles. Un hombre, que jamás te oculte lo que siente; y te diga, lo que necesitas saber. Quiero que te enamores de alguien que sepa escucharte, aún en el sórdido silencio del olvido.
Enamórate de un hombre que sea libre, que sea tuyo; que te ame, y que se deje amar por ti. Enamórate de alguien que, aunque no sea yo, te haga feliz.
Al final, si aún no has comprendido, eres tan digna de este amor tan tuyo y tan mío, que aquel de quien te enamores sabrá, que: solo un hombre de verdad, es digno de ti.
Al final, si aún no has comprendido, eres tan digna de este amor tan tuyo y tan mío, que aquel de quien te enamores sabrá, que: solo un hombre de verdad, es digno de ti.
Encontrado en la red.
Fran
Fran
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